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WillBlack

Mártes y trece

Bosques

Cae la noche en las aldeas del condado. La bruma envuelve lentamente todo lo que yace o se mueve a ras de suelo (lápidas, ratones, serpientes, arbustos, piedras, palos, borracheras, sapos, ranas, casas); engulle la base de los árboles dándole al bosque el aspecto de un mar oscuro y hechicero, solamente capaz de salvaguardar a sus propias criaturas; cabalgan en su lomo los alaridos desgarradores de las víctimas de un precoz anochecer: todos emergen de una sola garganta, pero cuando el alba despunte habrá un puñado de hombres y mujeres torturados por zarzas, rocas y dientes.


Desde el prado se divisa el primer tramo del angosto sendero que lo atraviesa, una boca oscura a punto de inhalarte y transformarte en la mirada de un búho, en las fauces de la fiera, en la tierra que pisan los osados.


El esplendor de su grandeza concede leyendas, se oye dentro: ve hasta el arroyo y sus aguas te susurrarán lo que ansías.
Astuto como los zorros que en él habitan: el arroyo eres tú; tu implacable canto de sirena. Sólo de día, cuando tu bilis negra sea agua diáfana.


Inspira y expira, escudriña. Quieto. Oleada honda como una fosa en la vigilia, ectasia orgánica, estar al otro lado y otra vez dentro: ve hasta el arroyo, sus aguas te salpicarán rayos de luna. Mis hijos no te harán nada, no esta noche. Una lechuza ulula en lo que parece un gesto de tregua, el morbo hace el resto. ¿Dónde está el miedo cuando es necesario?.


Cada paso, cada crujir de hojas secas - cadáveres otoñales - va velando el pensamiento para ir dejando paso a una ansiedad creciente, a una dimensión sombría: las entrañas de todo lo vivo, muerto o inerte. Un latido sordo comienza a convulsionar todo el cuerpo, destellos blancos velan los ojos colonizando finalmente la totalidad del ser, ubicado ahora dentro de una esfera estrellada dilatándose y contrayéndose. Suspendido. Sístole y diástole universal, músculo de la sangre del todo. Los hechos cobran un sentido real: las acciones salen de todo perjuicio adoptando una morfología lobezna que abre en canal rebaño tras rebaño tiñendo de sangre granjas y prados como un relámpago de ojos vino, enfureciendo pastores, alimentando mitos. Al término de tan concienzuda empresa un lamento sin culpa emerge en aullido desde un estómago saciado (tripas, corazones, yugulares, sesos, pezuñas, balidos): es lo único que puedo hacer, soy un lobo.

Lo acontecido y lo que acontecerá sobrepasa el bien y el mal: soy un lobo, es lo único que puedo hacer.

 

Fantasías

Sí una túnica negra y raída cubre tus huesos,

sí los abismos negros dónde jamás habitó mirada alguna me enfocan y me ahogan en sudor frío,

sí esa sonrisa ausente de labios me arrastra hacia el infierno que es la nada,

sí el destello rojizo del metal avanza implacable hacia el centro de mi pulso,

yo mismo propinaré el tajo final:

Veré como mi agua de vena tiñe de rojo la sonrisa que burlonamente te brindaré,

y el orgullo será mi fin.

 

Con un pedazo me basta

Con un pedazo de cielo gris,
que gime nostalgia,
acaricio el fértil sufrimiento.

Con un puñado de tejas,
coronadas por verdugos de acero,
me estremezco: ya vienen los diabólicos pastores
a destrozar las voluntades.

Con un instante de ocaso,
envejezco y muero.

Con el quejido de un negro piano,
no soy carne,
no soy hueso.

Con un golpe de genio,
soy eterno.

 

Bufón

Ríe, baila, canta Gran Bufón, deleita a esa gran raza culta y sabia, poderosa y superior que

no distingue diestra y siniestra.

Que rían contigo, pues lo hacen de sí mismos, de sus demonios, de su ignorancia, de su

oquedad.

Escúpeles la verdad en la cara y, que rían.

Ríe, baila, canta Gran Bufón , posees el Gran Tesoro.

Que se queden con sus castillos, piedra son; que se queden con su oro, es el color del

desperdicio; que se queden con sus pieles, su olor es muerte.

Ríe, tus carcajadas son lágrimas de Dios; baila, tus piruetas esbozan trazos de sabiduría;

canta, tu melodía es la Certera Indiferencia.

Que rían, no saben distinguir mariposa de cuervo... que rían.

Ríe, canta, baila Gran Bufón, tu trono es la verdad.

 

Alquimia y Dolor

La rosa más bella no brotó en un vistoso jardín,

la rosa más bella lució en un ciego desierto.

Orgullosos pétalos tejidos de cielo,

henchidos de nubes, teñidos de vuelo.

Es el primer beso su perfume sincero,

es la sutil caricia su olor más rastrero.

Espinas de oro hieren y atrapan,

arpones de plata adormecen y matan.

En su baile de gala un escorpión la corteja,

la dama que es flor no se deja.

Aguijón y espina elaboran entre alquimia y dolor

un acertijo milenario llamado amor.

 

La rosa y la espada

En la diestra la rosa más bella, en la siniestra la espada más afilada.

Con la flor el arco-iris, con el filo el abismo.

Corazón de pétalos y astillas de metal,

corazón en puentes de colores y en oscuros acantilados.

Iris borrachos de gestos exagerados añoran a pésimos actores.

Todo el aroma de la espiral roja, ofrenda del azar.

Corazón atravesado por frío acero, regalo del devenir,

Esperanza de hurtar el perfume de mil rosales, vivir.

 

La Góndola

Vagar y vagar, siempre vagar. Observando el paisaje sin descifrarlo.

Lo percibido no me place y el líquido translúcido solo deja libres las cuevas de la rutina.

Espero la total inmersión de mis pensamientos y dejar que las entrañas caminen por él

precipicio ataráxico, donde comienza la locura, el delirio.

Rozar la absoluta libertad, la triste libertad.

La brisa no acaricia ya el fondo de las cavernas y en mi último golpe de tornado observo

como se aproxima una góndola carente de romanticismo al son de la traidora crecida.

Las vísceras se retuercen al fin y sólo ellas se acomodan plácidamente en la pequeña

embarcación que navega sobre luces y tinieblas, mas allá del doble juego.

No hay puerto en esta travesía. Siempre ahora... la oscilante luz del círculo... la nana de la

adormidera.

Es el gran arcano donde reina la certera indiferencia, donde fueron desterradas las musas

del gesto rastrero, donde el viento me despoja de frontera y tornado.

 

Una cruz a contraluz

- ¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta ?

- A ver… déjame pensar… En primer lugar, una cruz a contraluz en lo alto de una colina; en segundo lugar, un desierto sediento de oasis; y por último, el eterno ocaso del sol rojo de la magia, una vigilia milenaria, el canto del cisne negro, el salón del castillo a la luz de las velas, semillas de plantas orientales para cultivar leyendas, un reloj parado, la alcoba de la lluvia de otoño, una brisa fresca, una tormenta con mas rayos que lágrimas, un beso sincero, un vals en Viena, la luna vestida de gala, el aullido del lobo, que la ama, un duelo entre piano y violín, un rosal de flores cielo, una mirada frívola, la Boheme de París, la majestad del águila, un golpe de genio, la esencia de la fémina para amar en superlativo absoluto, el vitalismo de Nietzche, la duda sofista, un minotauro sin laberinto…

- Perdona que te interrumpa, pero, ¿no crees que "por último" tiende al infinito?

- Disculpa, me he dejado llevar. Por último jugando a ser Dios.

 

Tierra de Dragones

En el antes y el después, tras un largo viaje desde la tierra de los dragones, los pétalos

color sangre invaden el laberinto del fuego; al ritmo del tambor de Morfeo dibujan

espirales de placer hechizando así los barrotes que retienen al Minotauro.

El hijo de la transgresión despierta lentamente de su siesta milenaria y observa a los

enviados de las serpientes aéreas inmersos en una danza que desprende el sabor y el aroma

de la tierra que al arder sobre el río de la fría apariencia se transformó en humo de roca.

El bravo animal inhala profundamente el presente de los creadores de luz transformándose

en plácido vestigio de infinitos colores nacido del suave oleaje de las fábulas orientales...

ahora y siempre ahora en tierra de dragones.

 
NOTA: Esto es sólo una parte. Si estás intreresado en el resto puedes ponerte en contacto con el autor a través de ConElArte.Com