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Mat Sigüi

_Mat Sigüi_

 

Alborear nuclear

Circunloquio eterno

Corre, corre, que te pillo

 

Cuadrados de pecados

 

Edificios transgénicos

Retrato bipolar

Guiño tiño

 

Her-mano hu-mano

La puerta de los faroles

 

 

 

10 obras

 

La quimera de un deseo

Si quieres ver sus

obras a mayor

tamaño pincha en las

imágenes.

 

Mat Sigüi:

Mat Sigüi (seudónimo artístico)

Madrid 01 de enero de 1962

Suficiencia de Investigación en la Facultad de Ciencias de la Información.
(Universidad Complutense Madrileña).

 

Exposiciones individuales:


1988 Magnitudes etéreas de un sueño Sala Gato.

1989 Paisajes cercenados por un sueño Galería Iruña.

1990 Elucubraciones acerca de un autor C. C. Luis Gonzaga.

1991 Aproximaciones a la pintura C. C. Huerta de la Salud.

1992 Donde vibra el aire C. M. U. Chaminade.

1993 Artigrafías para vaterismos C. M. U. Mendel

1994 Un autor de elucubraciones Banco Hispano –20

1995 Tendencias pictorialistas C. C. Boadilla

1996 Cuatro direcciones C. C. Moncloa

1997 Artigrafías neperianas No se lo digas a nadie.

1998 Inmanencias pictóricas C. C. Luis Gonzaga.


Portfolio Foto-Aquí número 35.




REFLEXIONES ACERCA DE LA ARTIGRAFÍA

La artigrafía como aproximación a la estética pictórica, a la realidad de las veladuras, al lenguaje ensimismático de la forma oculta, encierra la imagen real en el onirismo de la sinrazón del color.

Muchos procedimientos existen en el arte y la fotografía, como arte que es, utiliza al igual muchos lenguajes o caminos de significados diferentes.

La artigrafía pretende llevar el lenguaje de la pintura, o los devaneos plásticos o pictóricos a la interpretación fotográfica. No importa en grado sumo, de forma distinta a lo que piden los puristas, la nitidez. El resultado ensoñador, desbarrante, disforme, proceso inmerso tras una ardua
investigación, es llevado a fin como realidad pictórica única.

Los objetos tienen mil modos o formas de ser percibidos. Mil realidades se encuentran existentes en cada conato de imagen. La artigrafía transmite un tercer ciclo de intuición estética a través, primero del encuadre elegido sobre el motivo,
segundo mediante la composición mental del resultado final, tercero tras la investigación que recoge el efecto de la obra al ser positivada.

La plasticidad, el lenguaje de las veladuras, la dinámica de la luz, enfrentada con la química y el tiempo como tributo de las musas.

Lejos de los autores antiguos, puristas de la nitidez, está el surrealismo intuitivo de la obra, construida en el ser y desarrollada a través del proceso dual del hombre y la máquina, de la mente y la ampliadora, circundado por las excéntricas musas que, a veces, nos acompañan.

EL AUTORRETRATO EN LA ARTIGRAFÍA


El autorretrato como inspiración en el ser desde uno
mismo, como circunloquio interno, como transposición
plástica del onírico yo, como transmutación estética
de lo que quisiéramos ser, como reflejo huido de un
instante nunca engendrado, donde la irrealidad de cada
uno se torna artificio al encuentro de las musas.

El autorretrato como encuentro en sí mismo en el
lenguaje desbarrante y mil veces maldito del arte,
donde las furias de caballos desbocados no saben
querer dominarse, persiguiendo un tiempo que se acaba,
que nunca volverá, renaciendo en un instante con el
que transgredir las  fronteras del olvido.

Nunca quiméricas voces quisieron ser saciadas, y
queda en ese lugar, a la espera del designio de los
tiempos, la estática imagen de uno mismo, la escueta
estela de lo que fuimos o lo que nunca quisiéramos
entender, nuestro PROPIO YO.

Mil veces torturadas nuestras voces, esgrimidas por
conciencias calladas, apagadas entre los devaneos del
destino, se erige como promontorio mágico la mirada
interna, el reflejo del alma, la quemazón que nos
corroe, la fuerza que nos mueve, el momento que nos
conmueve y nos edifica. Es el dulce eco de nuestro
adiós, sin pedir permiso, con voluntad propia,
albergando en la fantasía la esquela de un día que ya
murió. Queda entonces, en el reposo, el testimonio de
ti.


Mat Sigüi