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-- Malampo -- Memorias del siglo XX

 

Exposición Fotográfica

Jesús Álava
 

"Malampo"

Memorias del siglo XX

 

Cuando uno se asoma a la ventana del tiempo e intenta volver la vista sobre los recuerdos; cuando uno mira hacia atrás buscando en alguna esquina olvidada la sombra aquella que vuelva a hablarnos como lo hacian las calles y los rincones de la infancia, una muralla de sombra parece querer impedirnos avanzar en el conocimiento.

El tiempo (que no es más que el espacio entre dos recuerdos) se ha hecho de pronto gigantesco ante el cambio experimentado, porque el pueblo sencillamente desapareció. Se hizo tan grande, creció tanto, que ya casi nadie lo recuerda como cuando era niño, yante los inútiles intentos de identificación, sencillamente desapareció.

 
¿Cuántas historias vivimos juntos?
¿Cuántas veces te castigué sobre mís rodllas? y sin embargo, ahora te miro por primera vez.
 
 

Sin embargo los años enseñan cosas que los días jamás llegan a conocer, y los viejos dinosaurios que subsisten, no quieren autoexterminarse sin derramar su semilla. El tiempo oscurecido, parece querer llenarse de nuevo de luz e iluminar las conciencias que se han adormecido.

Ignacio Milagro, MALAMPO por parte de padre y CABOLOCO por parte de madre (uno de esos hombres de talento que lo saben todo por instinto) es uno de esos supervivientes que se resisten a perder los recuerdos. Es uno de aquellos hortelanos que amanecian en las mañanas de la paniquesa con las femeras brillantes de rosada, y pasando su jornada entre galochos y tolmos espantando samarucos, volvían a casa eslomaos y chirriadicos con la camisa llena de lamparones y el alma saciada de Mejana y regada de revíscula.

 
Leer y aprender me gustó síempre.Pero mi Mejana me enseñó algunas cosas que no están en los libros.
 
 

Ignacio Milagro MALAMPO que sabe que todo aquello ha quedado atrás y que se está velando con las sombras de la distancia y el tiempo, quiere evitar que sus recuerdos se diluyan del todo y pretende con esta exposición sobre su vida, contarnos todo aquello por lo que soñó y luchó. Su infancia, su boda, su guerra y su hambre, son el vehículo que ha usado para explicarnos el cambio, la pérdida de amigos, el descontento y la soledad. A MALAMPO sólo le ha quedado la resaca de una vida dura y el interrogante de un desconcierto que no se resiste a asumir que todo ha sido en vano.

Dicen que la Historia es una galería de cuadros en la que hay pocos originales y muchas copias. En esta original exposición que parece volverse sobre si misma buscando unas raíces olvidadas, se vuelve a cumplir este aserto porque MALAMPO es el único original y todas las fotografías son copias en blanco y negro de sus distintas circunstancias. Esta visión de un mundo perdido que Jesús Alava ha rescatado a través de MALAMPO puede resultar familiar para unos, algo conocida para otros, pero totalmente desconocida para los mas, que se han encontrado con muchas cosas hechas y jamás se han preguntado por los cimientos enterrados y olvidados que permiten elevarse a las pirámides.

Cuando vi por primera vez las fotografías, allá por los albores de Julio mientras el calor de la Ribera nos penetraba y parecia ya oírse el sonido de las charangas, un sentimiento encontrado de nostalgia y agradecimiento a mis mayores, me penetró en lo más hondo y me hizo agradecer a Jesús Alava que hubiera tenido la intuición y la decisión para crear belleza con el recuerdo.

 

Esta exposición pues, tiene varias misiones: rescatar algo que ha comenzado a perderse en la distancia, mostrarlo y enseñarlo a las nuevas generaciones, y hacerlo perdurable en el conocimiento y en el amor.

Aunque todo ha cambiado, aunque ya nada de aquello volverá, aunque la Tudela que muchos conocimos se esté alejando en el horizonte como un navío que se confunde con el cielo, asistimos a esta contemplación con curiosidad y respeto. Hagamos con nuestra presencia un homenaje al recuerdo, y sintamos en lo más profundo este cambio necesario, con el mayor amor que nos permita la comprensión.

y no olvidemos nunca; es el cambio, no el amor, lo que hace avanzar el mundo. El amor solo lo mantiene habitado.

 

Victoriano Bordonaba

Tudela, Marzo de 2001

 
 
     
Jesús Álava Sesma