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Murchante_Medieval_Esteban_Orta

Murchante

La larga lucha por su libertad

La vida en el Murchante Medieval


Reconstruir la vida de nuestro pueblo en aquellos lejanos tiempos no es nada fácil ya que los documentos relativos a él son escasos y la mayor parte poco expresivos. Sin .embargo aprovechando los estudios de los señores Carrasco, García Arenal y Beatriz Leroy, sobre los moriscos y judíos en Navarra, lo intentaremos.

Nuestra pequeña comunidad estaba formada por dos religiones, los cristianos y los musulmanes. Tenía Murchante una mezquita que servía para el culto islámico y que tras la expulsión o conversión de los moros fue convertida en iglesia. Dominábalo una especie de castillo-«torre» la llamaban los documentos de la época- y agrupándose alrededor de ambos el pequeño y mezquino caserío compuesto de míseras casas de planta baja que albergaban casi juntos animales y personas. No creemos que hubiese iglesia, antes bien la misma mezquita albergaría los viernes el rito musulmán y los domingos el cristiano. Sí que existía por el contrario diferenciación ante la muerte y cada comunidad era enterrada en tierra diferente. Un documento de 1283 cita una era, propiedad del cabildo de St. María, sita «junto al fossar de los moros de Murchante». Un muro o muralla rodeaba todo el recinto del poblado provisto de puertas que comunicaban con los diferentes caminos que llevaban a Tudela, Cascante, Ablitas, Corella o Castejón. Obsérvese que todavía en la actualidad se denomina «Carri la barca» a uno de los caminos. Es decir el que conducía a la barca de Castejón, que servía para pasar el Ebro por aquellos parajes.

Los moros murchantinos, laboriosos como todos los moriscos, trabajaban las tierras del Señor, el Deán, estando sujetos a una compleja serie de impuestos y obligaciones de nombres curiosos: solar, aluquequella, diezma, pecha, capitación, sofra. Unos los pagaba toda la comunidad, otros eran individuales. Con el paso del tiempo la renta a pagar se globaliza en una cantidad determinada de la cosecha. Así en Urzante, sabemos que se pagaba 1/3 de la producción agrícola lo que no deja de ser un impuesto exorbitante. Sabemos también que dependía de la calidad de la tierra de cultivo, pagándose mayor proporción en el regadío: «campo», que en el secano: «monte».
Los cultivos eran muy diversos predominando la vid y el cereal. A éste se dedicaban las tierras altas y landas mientras que la zona irrigada albergaba la vid y los cultivos de huerta. Entre los cereales había mayor variedad que hoy, dándose trigo, cebada, avena e incluso a veces mijo y centeno. A destacar también determinadas plantas textiles de gran tradición hasta tiempos recientes; me refiero al lino y al cáñamo.
Según Hamilton las hortalizas y frutos eran abundantes y de gran variedad, destacándose las legumbres y habas indispensables en la alimentación diaria. Apenas si se conocía el olivo cuyo cultivo será una de las principales riquezas en siglos venideros y, por supuesto, que nadie piense en productos tan normales hoy como la patata y el tomate cuyo consumo no aparece hasta bien entrado el siglo XIX.

Una ganadería familiar con base en el «ganado menudo» que seguía pastando en los prados comunales y proporcionando carne y lana, se unía a las vacas, gallinas y pollos del corral. A veces en los documentos aparecen colmenas o abejares cerca de las casas, situados en lugares soleados y protegidos del viento que proporcionaban miel para el consumo interno e incluso para la venta en el mercado tudelano.
Si a ello añadimos la industria tradicional de estereros, esparteros y sobre todo alpargateros que trabajaban en el ámbito familiar durante las largas noches de invierno, habremos dado un repaso a la economía del Murchante medieval.

La población era escasa pero no tanto como parece indicar el primer censo conocido, fechado en pleno siglo XIV. Murchante en 1366 aparece con sólo 12 familias o fuegos, pero esta cifra creemos que es más baja que la realidad. Efectivamente por aquellas fechas dos grandes enemigos habían asolado la Ribera reduciendo considerablemente sus habitantes. Primero la Peste Negra que a partir de 1348 destruyó gran parte del vecindario. A título de ejemplo Yanguas y Miranda cita el caso de Cortes donde de 400 moros se pasó a 60 después de las epidemias pestíferas.
Por si esto fuera poco los años centrales de este siglo conocieron otra calamidad: la guerra establecida entre Navarra, Aragón y Castilla.
Nuestra zona siempre a caballo entre reinos enemistados y enfrentados, sufrió duramente las consecuencias.
Ya en 1365 el Alcaide del castillo de Monteagudo suplicaba al rey de Navarra que rebajase la pecha (impuestos) de los moros del lugar por las malas cosechas de los años 1362 y 1363 «como consecuencia de la guerra entre  Navarra y Aragón» . Pero aún faltaba el golpe más duro. Ejércitos mercenarios, las «Compañías Blancas» de Beltrán Du Guesclin, ocuparon por la fuerza los pueblos del Queiles cercanos a Tudela y después de saquearlos los destruyeron. Los documentos del Archivo General de Navarra son explícitos: «habían tomado por fuerza a Cascant, Ablitas, Murchant, Montagut e todos los otros lugares de la Alvala. ..Ios quoales son gastados e struytos a perpetuo» . Corrían los primeros meses del fatídico año de 1366.

El siglo venidero, el XV, tampoco contribuyó a mejorar la situación. Continuaron las pestes asolando la población ya ellas se unió la guerra civil entre navarros. Los bandos Beamonteses y Agramonteses convirtieron nuestra tierra en campo de batalla donde sólo florecían el terror y la muerte. Desconocemos datos de Murchante pero sabemos que Monteagudo aparecía reducido en 1423 a sólo 8 casas de las sesenta que había tenido anteriormente, y Cascante en 1471 «a punto de total estinción de se despoblar» .

A pesar de todo la vida continuaba y los moros y cristianos murchantinos seguían aferrados a sus tradiciones, defectos y virtudes. A lo largo de tantos decenios e incluso siglos puede verse una progresiva aculturización de lo islámico preceptible en la pérdida mayoritaria de la lengua árabe, sustituida por el castellano. Sin embargo en comunidades con mayoría musulmana este hecho fue menos evidente al mantenerse las autoridades locales de esta religión. En Murchante seguían de regidores en 1450, Mahoma «el casado» y Mahoma Motarraz y lo mismo ocurría en vísperas de la expulsión en que lo era Ica Delami (1511).