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Esteban Orta Rubio

Para Asun, Víctor y Manuel que me acompañan en el viaje por la vida
 

Contraportada.

Indice

Introducción de <<Tudela y la Ribera de Navarra a través de los viajeros (siglos XV - XX)>>

"Tudela y la Ribera de Navarra a través de los viajeros (siglos XV - XX)"

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Contraportada







        Este libro constituye un fascinante viaje de casi quinientos años por la historia de Navarra.

      Esteban Orta Rubio, catedrático de Historia, muestra al público aficionado a la literatura de viajes una imagen de Tudela y su Ribera como reflejada  en las retinas  de cuantos la visitaron. Aquí están juntos una serie importante de viajeros que dejaron su visión, siempre subjetiva, de esta tierra situada en el Valle del Ebro, encrucijada de caminos y crisol de civilizaciones  que han dejado su huella. Aunque centrado en Tudela, el libro recoge también testimonios sobre el amplio territorio que va desde Pamplona hasta Soria y desde Vitoria a Barcelona.

        El interés se acrecienta si reparamos en las personalidades que presentan sus testimonios. Junto a literatos e intelectuales de la talla de Jovellanos, Béquer, o Pío Baroja, aparecen reyes o Papas como Felipe II y Adriano VI. Viajeros italianos, españoles, franceses, alemanes, ingleses...Todo un retablo de épocas y puntos de vista.
 

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    A continuación se detallan el índice del libro y su introducción. Seguidamente se muestran el texto de la contraportada y algunas notas de interés.
 

               Indice

I.- INTRODUCCION
II.- TABLA CRONOLOGICA
III.- LOS VIAJEROS A TRAVES DE LOS SIGLOS

   l.- Siglo XV.

     JERONIMO MUNZER  (1495)

   2.- Siglo XVI

     FRANCESCO GUICCIARDINI (1511)
     EL PAPA ADRIANO VI (1522)
     ENRIQUE COCK (1592)

   3.- Siglo XVII

     ALONSO JERONIMO DE SALAS BARBADILLO (1612)
     ESTEBANILLO GONZALEZ (1645
     JUAN FRANCISCO DE GONDI: CARDENAL DE RETZ (1654)..
     ANTONIO DE BRUNEL (1655)
     JOUVIN (1672)

  4.- Siglo XVIII

     GUILLERMO MANIER (1726)
     EL PADRE ENRIQUE FLOREZ (1766)
     ANTONIO PONZ (1783)
     M. DE FER (1783)
     JOSE BRANET (1797-1798)

  5.- Siglo XIX

     GASPAR DE JOVELLANOS (1801)
     ALEJANDRO LABORDE (1806-1808)
     HENRY CORNILLE (¨1830?)
     RICHAR FORD (1830-1833)
     SAMUEL E. COOK WIDDRINGON (1831)
     SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL (1841, 1843)
     MANUEL CAÑETE (1843)
     FRANCISCO DE PAULA MELLADO (1846)
     JUSTINO CENAC-MONCAUT (1857?)
     GEORGE G. STREET (1862-1863)
     GUSTAVO ADOLFO BECQUER (1861-1864)
     JULIO NOMBELA (1867)
     JUAN MAÑE Y FLAQUER (1877)
     PEDRO DE MADRAZO (1885)

   6.- Siglo XX

     PIO BAROJA (1914)

IV.- FUENTES

V.-  BIBLIOGRAFIA

VI.- INDICE TOPONIMICO
 

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                                  Introducción
 

         Confieso que entre las variedades de libros, una de las que mayor deleite me proporciona es aquella que hace referencia a los libros de viaje.  Va ya para algunos años que publiqué, en Diario de Navarra, un artículo que hacía referencia a un benemérito viajero del siglo pasado, el pintor Pedro de Madrazo y sus andanzas por el sur de Navarra. Dejaba constancia en él de mi intención de recoger las aventuras,
descripciones o relatos que otros viajeros hubiesen dejado sobre la Ribera de Navarra. Pues bien, he aquí que aquella ilusión se ha hecho realidad. El presente trabajo de investigación histórica, hoy convertido en libro, es el resultado de una ilusión largamente mantenida y de unos cuantos años de esfuerzo viajando a
través de archivos, bibliotecas y hemerotecas.
Principales itinerarios seguidos por los viajeros.
         Aquí están juntos una serie importante de viajeros que a lo largo de los tiempos han dejado su visión, siempre subjetiva, de esta tierra que es la Ribera de Navarra. Tierra situada en el Valle del Ebro, encrucijada de caminos y, por ello, crisol de civilizaciones que han dejado su huella.

         Los viajeros cuyas peripecias están recogidas en este libro, se hallan circunscritos en un marco cronológico muy amplio que va desde las postrimerías del siglo XV hasta los albores del XX, a cuyo final hemos asistido en nuestros días. Larga panorámica, pues, que permite observar como ha ido evolucionando la visión  que de esta tierra se ha tenido a lo largo de casi quinientos años.
 
 
 
 
 
 

Tudela en el siglo XV (Interpretado por Munárriz)
         Los puntos de vista son variadísimos. Viajeros hay que conocieron la Ribera cuando Navarra era todavía un reino independiente de Castilla. Otros, que atraviesan la zona con el auge del Siglo de Oro o en los años críticos y decadentes de los últimos reyes de la Casa de Austria. Conviven en el relato viajeros románticos con viajeros ilustrados; pícaros trotamundos con concienzudos estudiosos; escritores consagrados como Jovellanos, Bécquer o Baroja, con perfectos desconocidos.
 
 

Uno de los libros de viajes más leídos en el siglo XIX
         Las nacionalidades también apuntan sus propias visiones. Una óptica distinta aparece según sea el viajero francés, ingles o español. Incluso la procedencia geográfica condiciona. Casi siempre aparece una constante: los viajeros que penetran en la Ribera de Navarra procedentes de las  áridas tierras aragonesas o castellanas reciben una impresión más favorable que los que arriban desde las húmedas regiones del norte de Navarra. Sirvan dos ejemplos.

      Salas Barbadillo, escritor del Siglo de Oro, llegado de Aragón, vía Zaragoza, halla el entorno tan agradable que establece en él su residencia.
 

      "... Llegué‚ a Tudela de Navarra en un (solo) día... que como favoreció el cielo esta tierra tanto, hasta el camino es apacible y enemigo de dar molestias. Y habiendo sido en esta ciudad bien admitido y hospedado confirmé mi pensamiento que fue de asentar en ella algunos días el pie."

         Totalmente opuesta es la opinión de Henry Cornille, viajero romántico francés que, preso todavía en el verdor de las tierras norteñas, se pregunta al atravesar las Bardenas:
 

      "¿Dónde están aquellos fértiles campos, aquellas llanuras llenas de verdor, aquellos bosques
interminables?. Se busca así mismo los vestigios de la humana existencia y no se descubre por doquier
sino arena y soledad."

         Pero hay más; incluso la estación del año en que se viaja adquiere importancia decisiva en las
conclusiones del viajero. Pío Baroja que atraviesa Navarra de norte a sur en el caluroso verano de 1.914, recibe una impresión altamente negativa de la Ribera:
 

      " Mi primera entrevista con la tierra llana... era poco grata... (es) una tierra gris, abrasada por el sol... donde no hay frescura, ni sombra ni medias tintas, y a  la cual no llega ni el eco lejano de la cultura de Europa."

         Por el contrario, aquellos que ajustándose a los sabios consejos del inglés George G. Street la recorren en primavera u otoño, dibujan un paisaje muy distinto.

      "Mirando hacia atrás se contempla un paisaje admirable: Tudela destacándose sobre los oscuros y áridos cerros que encauzan el Ebro y, en lontananza, los Pirineos, mientras que en primer término se
extiende una riquísima masa de verdes olivos y de viñedos exuberantes de vida." (Street)
 

         A pesar de no haber sido muy utilizadas por los historiadores, quizá por la dispersión de las fuentes y dificultad de acceso a ellas, las descripciones de viajeros proporcionan datos, que bien contrastados con otras fuentes, pueden resultar muy útiles al historiador. Y es que los datos aportados pertenecen a las más diversas materias del quehacer histórico. Los hay que señalan aspectos económicos, tales como la
agricultura, ganadería, industria o comercio. Otros revelan el estado de los caminos y la bondad -o
maldad- de las posadas y posaderos. Suelen aparecer a menudo relatos de costumbres caídas en desuso y casi siempre descripciones del carácter e idiosincrasia de las gentes con las que conviven. Incluso el arte
puede ser estudiado a través de los viajeros; y no deja de ser divertido, a la vez que inquietante, observar
el diferente aprecio que las obras de arte tuvieron según las épocas.
Imaginaria visión de Tudela en el sigloXVII según Loperena.
         Creo que no resultaría difícil, amparados en la ingente cantidad de datos aquí reunidos, realizar un estudio de la evolución de cualquiera de los aspectos señalados anteriormente. Yo lo he intentado en parte, pero esta es una tarea ingente que escapa a los límites de este libro.
 

                           ** ** **
Convento de Franciscanos y el Palacio y huerta de los Srs. de Cadreita. (Serv. Histórico Militar)
         El esquema que he seguido con todos los autores es básicamente el mismo y consta de tres partes bien diferenciadas.

         Primeramente elaboro un pequeño esbozo biográfico, lo que podríamos denominar la peripecia vital del viajero, puesto que cada uno es hijo de las circunstancias que le tocaron vivir. A continuación presento los motivos de su viaje, cuestión esta que ayuda a entender mejor las opiniones que refleja sobre la tierra que recorre. Finalmente, pertrechados de estos conocimientos, accedemos a la descripción del viaje.
Juan Antonio Fernández (1752-1814), influyente miembro de la Ilustracón en Tudela.
         He procurado dejar hablar al viajero trasladando textualmente aquellas partes que me parecieron mas significativas. No obstante, y aquí creo reside el posible mérito de mi labor, contrasto directamente o en notas a pie de página, las opiniones del viajero con otros datos aportados por la investigación histórica.
Incluso en muchos casos he rellenado lagunas intentando que el libro adquiera una cierta unidad. Así, en ciertos pasajes, planteo una visión de los cambios operados en la región durante el tiempo que transcurre entre un viajero y el que le sucede. Pretendo con ello que el lector tenga más puntos de referencia y estos le ayuden en la lectura.
Campesino del sur de Navarra de la obra de Madrazo <<España. Sus momentos y arte>>
         He añadido además una TABLA CRONOLÓGICA con el fin de ayudar a la comprensión del "tempo" en que se mueve cada viajero.

         Aunque tomo por eje el río Ebro y por capital a la ciudad de Tudela, no desdeño ofrecer información de cualquiera de los otros núcleos de población que componen la Ribera de Navarra, tales como Cascante, Corella, Villafranca o Caparroso. Además no he establecido unos límites geográficos estrictos.

        Si el interés del viaje lo requiere, y casi siempre ocurre así, sigo al viajero tras sus andanzas por Aragón, Castilla o la Rioja puesto que el relato hubiese quedado abruptamente cortado al abandonar Navarra. Lo mismo sucede al tratar de discernir dónde termina (o comienza) la Ribera de Navarra.  Por ello en el libro aparecen descripciones de Tafalla, Olite, Pamplona e incluso, circunstancialmente, de otras partes de Navarra.
Ceremonias del Volatín y Bajada del Ángel (Dibujo de Juan Antonio Fernández. siglo XVIII.)
         Lógicamente he tenido siempre presente la necesidad de aunar la seriedad de una obra de investigación, con la amenidad necesaria en aquella dirigida a un gran sector del público. Y es que el momento actual conoce un interés evidente por la literatura de viajes. Interés que está  en relación directa con el ansia de amplios sectores sociales de conocer mejor sus raíces históricas y los rasgos peculiares de cada región o comunidad histórica. Esto explicaría la excelente acogida, por parte del público, de ciertas novedades que las editoriales están presentando al mercado.
 
 

                           ** ** **

Herrerías en 1927. (Foto N. Salinas).
         He de expresar mi agradecimiento a las instituciones y entidades que con sus ayudas económicas han hecho posible que este libro llegase a la imprenta. En primer lugar al ayuntamiento de la ciudad de Tudela, en particular al señor Jos‚ A. Pérez Sola, su alcalde, que tomó bajo su especial protección este proyecto. En segundo lugar al Gobierno de Navarra. En tercer lugar a la Caja de Ahorros de Madrid, en Tudela, que desde el principio demostró interés por este proyecto. Por último al Centro de Estudios Merindad de Tudela y al Nuevo Casino Tudelano.
 

Yanguas y Miranda (1782-1863). Personalidad muy influyenteen Navarra durante el rynado de Isabel II. (Retrato de Muñoz Sola).         Pero esta lista se mostraría incompleta si no apareciesen en ella muchas personas que de una manera u otra aliviaron mis tareas. Vayan en representación de todos: Felipe Ibáñez, Jesús Martínez Escalada y Julio Mazo, sin sus ánimos y ayuda todo hubiese resultado más difícil. Por otra parte tanto Juan Jos‚ Martinena, director del Archivo de Navarra, Jesús M. Tanco, director del Archivo Administrativo del Gobierno de Navarra, Julio Segura, archivero del Ayuntamiento de Tudela, como las amables personas que componen el equipo del Servicio de Publicaciones del Gobierno de Navarra han perdido parte de su precioso tiempo dándome consejos y ayudándome a encontrar el material gráfico que ilustra las páginas del libro y que en gran parte es inédito o poco conocido. Pedro Manuel Simón realizó los mapas que ayudan a enmarcar mejor el recorrido de los viajeros.
Plaza de toros de Tudela en 1899. Corrida celebrada el día de Santa Ana.
         Finalmente he de decir que los relatos de viajeros me han proporcionado largas horas de entretenimiento y solaz, a la vez que ayudado a conocer mejor aspectos inéditos, inexplorados y oscuros de nuestra tierra. Si este libro cumple aquel antiguo propósito pedagógico de enseñar, deleitando, habré logrado mi principal objetivo.
 

Esteban Orta Rubio


 


 

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